¿ITV más barata? Sí, ¡pero solo para quienes realmente se lo merecen!
En Letonia, hablamos del impuesto sobre la renta de vehículos motorizados como si fuera el tiempo: casi siempre caro y casi siempre previsible. Pero rara vez alguien se plantea la incómoda pregunta: ¿estamos haciendo todo lo posible para abaratarlo?
Hace un par de años, abandonamos el sistema de Bonificaciones y Penalizaciones, un enfoque complejo pero estructurado que dividía a los conductores en 17 categorías de riesgo. En su lugar, adoptamos un principio más sencillo y comprensible para los conductores, pero con el mismo objetivo: conducir con seguridad y pagar menos. Lógico, comprensible y aparentemente justo. Cuantos menos accidentes, más atractivo resulta el cliente para la aseguradora. Y un cliente atractivo significa una sola cosa: una póliza más barata.
Sin embargo, la realidad no es tan sencilla. Las aseguradoras tienen acceso a información sobre accidentes, pero no sobre exceso de velocidad habitual, conducción agresiva ni sobre la frecuencia con la que alguien asume riesgos en la carretera sin ser detectado por la policía. ¿El resultado? Un conductor puede ignorar las normas durante años, pero mientras no provoque un accidente, su historial de conducción es aceptable para el sistema.
Y entonces surge lo absurdo: el concienzudo también paga por el irresponsable. No nos parecería normal que un banco ofreciera las mismas condiciones a un cliente fiable y a uno que retrasa sus pagos con frecuencia. ¿Por qué fingimos en los seguros de coche que el riesgo es el mismo para todos?
Desde hace tiempo se debate sobre el uso generalizado de los datos de infracciones. Los argumentos en contra son los de siempre: privacidad, normativa, protección de datos. Todo esto es importante. Pero la pregunta más concreta es si la infracción sistemática de las normas es realmente un asunto privado. No lo es. Es un riesgo que, en última instancia, recae sobre todos. En otros países de Europa, este tema se aborda de forma más pragmática: las aseguradoras tienen en cuenta el comportamiento al volante a la hora de calcular el precio del seguro. Allí, no se trata de una penalización, sino de un sistema lógico en el que los conductores más seguros pagan menos.
Los seguros están evolucionando gradualmente, pasando de centrarse en "lo que pasó ayer" a "cómo conduces hoy". La telemática ya permite analizar el estilo de conducción: frenado, aceleración, velocidad, maniobras. Estos sistemas funcionan en muchos lugares del mundo, incluso aquí en Letonia, por ejemplo, en los coches compartidos. La idea es sencilla: conduce de forma responsable y segura para obtener un mejor precio.
Italia es uno de los países líderes en este campo, donde millones de pólizas de OCTA se basan en datos telemáticos. Las llamadas "cajas negras" permiten una evaluación precisa del riesgo y un precio justo. Como resultado, los conductores más seguros pagan menos. Los fabricantes de automóviles también se están moviendo en esta dirección. Los coches nuevos ya vienen equipados con sistemas de seguridad inteligentes: asistentes de velocidad, frenado automático, sensores de fatiga. El objetivo es uno solo: prevenir un accidente antes de que ocurra.
La Oficina Letona de Aseguradoras de Automóviles, una de las entidades más innovadoras del sector asegurador, analiza oportunidades y desarrolla diversas soluciones para incentivar a los conductores letones a compartir sus datos sobre hábitos de conducción. Se han iniciado conversaciones con varios socios públicos y privados; sin embargo, la implementación de soluciones completas resulta costosa y requiere mucho tiempo. Se prevé que, con el desarrollo de la inteligencia artificial, muchas ideas que antes parecían inalcanzables puedan hacerse realidad, y que en nuestro país, los datos telemáticos inteligentes se conviertan en una herramienta práctica para la tarificación de las pólizas de OCTA.
Por supuesto, el uso de datos debería ser voluntario y transparente. Pero si una persona demuestra que conduce de forma segura, ¿por qué no debería pagar menos? En definitiva, la pregunta es muy sencilla: ¿queremos un sistema que recompense la conducción segura? ¿O uno en el que todos paguen lo mismo, independientemente de si uno conduce responsablemente durante diez años, mientras que otro asume riesgos y infringe las normas con regularidad?
Solemos decir que queremos un seguro de responsabilidad civil para vehículos a motor más barato. Pero en realidad, suele significar una sola cosa: que alguien más pague por nosotros. Sin embargo, la esencia del seguro no es la igualdad, sino la conducción segura y responsable. Cuanto más precisa sea nuestra evaluación del riesgo, más justo será el precio y más seguras serán las carreteras para todos. Quizás sea hora de dejar de buscar razones por las que no se puede hacer y empezar a pensar en cómo hacerlo. Un seguro de responsabilidad civil para vehículos a motor más barato no empieza en la oficina de la aseguradora, sino en el momento en que arrancas el vehículo.
